Resumen. La unidad policial describe fraudes y violencia contra menores cometidos mediante herramientas digitales. El ODIB plantea ordenar el registro por conducta y afectación.

EL DEBER recogió una entrevista al responsable de la División de Cibercrimen en Santa Cruz sobre las modalidades que llegan a investigación. La conversación aborda estafas, suplantaciones y riesgos para menores, incluidos el ciberacoso y la sextorsión.

Una denuncia que permita reconstruir lo ocurrido

La tecnología puede aparecer como medio de contacto, mecanismo de engaño o blanco del ataque. Distinguir esas funciones ayuda a registrar mejor el hecho y a decidir qué evidencia conservar. Para el ODIB, reunir todas las situaciones bajo la palabra «hackeo» dificulta entender si hubo una cuenta tomada, un pago autorizado por engaño o una amenaza con material íntimo.

  • Preparar una cronología con fechas, plataformas, cuentas y acciones solicitadas.
  • Separar los comprobantes de pago de los mensajes y conservar los originales disponibles.
  • Describir el daño concreto y las amenazas recibidas, sin intentar adivinar herramientas que no se han verificado.

Una clasificación más precisa sirve a la investigación y a la prevención. También ayuda a que la víctima reciba orientación acorde con el problema que enfrenta.

Modalidades y riesgos: estafa, ciberacoso, sextorsión.

Fuente: Cibercrimen alerta sobre nuevas modalidades de estafa digital, EL DEBER, 2026-05-09.

Imagen principal: EL DEBER. Imagen publicada en la fuente original.

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